
A la Copa del Rey le pasa lo que al novio de Falete: todo el mundo se la toma a chifla. Todos los entrenadores capellistas, ingenieros o místicos aprovechan estos partidillos [...] para exhibir públicamente al carrito del pescao, que casi siempre atufa y ofende a la vista. Llenan sus alineaciones de drenthes, chigrinskis y pereas. [...] Y no me digan que es serio un torneo que puede ganar el Atleti, pero no el Barça ni el Madrid.